El ser humano tiene un cuerpo animado por un espíritu. Pero no se pueden manejar por separado uno u otro, por eso aquí a la vez que acompañamos con formación espiritual, acompañamos también con formación humanística. Las Facultades Inferiores (instintos y pasiones), las Facultades Subordinadas (emociones y sentimientos) y las Facultades Superiores (Razón y Voluntad) han de estar dirigidas hacia el discernimiento de toda decisión en la Voluntad de Dios y así lograr una vida de verdadera coherencia, felicidad e intimidad con Él.

Este camino de formación espiritual, lo iniciamos desde el Evangelio de San Juan por tener el nivel teológico más alto de los cuatro evangelistas, con una máxima profundidad en lo cristológico, soteriológico y eclesiológico. Su centralidad en las enseñanzas de la “Luz del Mundo”, “La Verdad”, “La Vida” y “La Resurrección” nos facilita la meditación y cocimiento de la divinidad y Majestad del Salvador, de la Voluntad del Padre y del misterio de la Trinidad